sábado, 24 de junio de 2017

Punto de fusión

No alcancé a sentir las miradas inquisitorias sobre mí cuando comenzaron a emerger decenas de clones en traje negro desde el túnel grieta, todos cargados con rifles similares a los anteriores. Esta vez no se hicieron esperar para comenzar a disparar, pude ver la mirada burlona de Calia, su sonrisa parecía marcar un desinterés general, para ella no era más que un juego, y todos los involucrados éramos peones desechables.
Instintivamente varios togas tomaron los rifles de las copiáceas anteriores para contraatacar, pero era demasiado tarde, nuestros enemigos ya disparaban y en una fracción de segundo nuestro número se reduciría drásticamente. No había nada qué hacer, incluso con los poderes que creía tener, no podía reaccionar tan rápido. Cerré mis ojos, más para no ver, que para intentar algo, por mi mente pasaron los cuerpos de los togas atravesados por los disparos, su sangre tiñendo las hojas de coralis, los cuerpos inerte de Andrea, Jarso y Chiro, entonces sólo hubo silencio, un silencio antinatural. Abrí los ojos para presenciar la escena congelada. ¡Lo había logrado! Pude ver los proyectiles, ¿láseres?, no, eran una especie de líquido o vapor, varios de ellos a pocos centímetros de los togas detenidos. Andrea estaba tendida en el suelo, Jarso en una postura desafiante, y Chiro cinco metros sobre el suelo, como volando, un buen trecho más delante que los demás. Pensé en la cara que iba a poner Calia, mi poder era absoluto, con esta habilidad todo era posible, ¡era un poder realmente invencible! O al menos eso supuse, por un instante, aunque era difícil medir el tiempo cuando éste técnicamente no estaba transcurriendo.
-¿Qué tal?
El pánico me invadió efímero dando paso a la preocupación. Albers caminaba tranquilamente en mi tiempo detenido. Algo estaba mal, que Albers estuviera allí no encajaba de alguna forma, no se trataba del hecho de que fuera capaz de moverse en tales circunstancias, sino que estuviera allí en ese momento.
-Pareces confuso, pero sólo me miras a mí, o sea, lo que te confunde no es lo que está pasando, sino que yo esté aquí. En otras palabras, crees que esto es obra tuya.
No lo era, era él, él había detenido el tiempo. Continuaba moviéndose mientras hablaba, caminaba alrededor sin pisar dos veces el mismo lugar, algo en ello parecía cuidado, desde sus pasos hasta su respiración.
-Sé lo que parece todo esto, y sé que debes tener muchas preguntas, no tenemos tiempo, así que te lo puedo contar.
Había en sus palabras una calma inusual, ya no parecía un científico estresado por los resultados. En mis estudios sobre psicología había aprendido que las personalidades como la suya, las que buscan respuestas incansablemente, no cambian jamás, aunque encuentren respuestas, nunca dejan de buscar. No parecía ser el caso, Albers reaparecía con una profunda serenidad como quien ha descubierto todas las respuestas que buscaba en la vida. Mientras lo escuchaba comencé a sentirme mareado, la vista se me empezó a nublar. Entonces él hizo una pausa, se quedó quieto por primera vez y con un gesto me indicó acercarme a él.
-Primero tienes que entender las bases físicas de lo que está pasando. Si no hay tiempo, no hay muchas cosas, no hay momento, por ejemplo, no hay gravedad. Pero para que puedas experimentar estas cosas, significa que las leyes físicas siguen funcionando dentro de tu cuerpo, de lo contrario no nos sería posible caminar, al primer paso quedaríamos suspendidos en el aire.
-Tiene sentido, pero entonces, ¿cómo podemos respirar?
-Por eso es que tienes que caminar, el aire fuera de tu cuerpo no se mueve, tienes que moverte tú, de lo contrario estarás respirando el mismo dióxido de carbono.
Luego de caminar volví a sentirme bien, efectivamente era aire lo que me hacía falta. Junto con ello un sinfín de interrogantes cruzaron mi cabeza, ¿qué pasaría con los vacíos de aire que dejamos una vez que nos movemos mientras el tiempo está detenido? Al pensar en ello, por primera vez tuve una idea de lo que había sucedido aquella vez que viajé a la gran guerra, el más mínimo cambio mientras el tiempo estaba detenido, podía tener repercusiones catastróficas una vez que volviera a ponerse en marcha. Albers difirió.
-No te preocupes tanto, Sáilinguer, probablemente tendrás oportunidad de probar tú mismo qué pasa. Ahora concentrémonos en salvarles la vida a estos personajes, mientras te explico. Vamos a tener que moverlos a ellos, no toques los proyectiles, si son lo que creo, al tocarlos te vas a quemar feo.
Definitivamente algo sobre el viejo era diametralmente distinto, incluso tenía una sensación diferente, ya no me producía sospecha, más bien tenía un extraño sentimiento de armonía con él, como si lo conociese desde toda la vida.
-Verás, Sáilinguer, tengo claro que vienes de otra dimensión. Precisamente por eso tuve la esperanza de que el experimento funcionara contigo. La misma esperanza tenía con esta chica que está tirada ahí en el suelo. Honestamente hay muchas variables del experimento que me son desconocidas, como te imaginarás, esto no ha sido por el bien de la ciencia, no me interesa entender las bases, sólo quiero solucionar el problema. Todo comenzó hace unos trescientos años con las plantas de coralis.
A grandes rasgos, el viejo relataba la historia global de Ra’lla en los últimos tres centenarios, mencionó la aparición del coralis como una plaga mundial, luego la creación de los ikghurianos especiales y las copiáceas, señalando que estos dos últimos habían surgido gracias a ciertas propiedades especiales de las plantas de coralis. Mientras continuábamos moviendo a los togas, seguía explicándome.
-Ahora mismo estamos en Plurr, sólo a unos cuántos kilómetros de Ikghur. En ese lugar no hay plantas de coralis, allí los coralis se desarrollaron de forma distinta, probablemente como una mutación. He comprobado que las propiedades son las mismas, sin embargo en ese lugar los coralis crecen como árboles. La única diferencia, probablemente, entre éstos y las plantas de coralis, es que de alguna forma influenciaron la evolución artificial que dio paso a los ikghurianos especiales en ese lugar hace unos doscientos años. Seguramente por el intercambio de minerales con el lago, ya que las plantas de coralis desarrollan raíces sumamente profundas, y los árboles de coralis aún mucho más. Pero en fin…
-Albers, tú no te imaginas lo descabellado que es todo esto para mí. En mi dimensión no podemos empezar a imaginarnos cosas como las copiáceas o los ikghurianos, y ahora mismo, ¡tenemos detenido el tiempo!
-Precisamente, Sáilinguer, es a todo eso a lo que voy. Estas cosas no son naturales, pero finalmente quiénes somos nosotros para decidir eso. Lo que sí podemos decidir es que son malas.
Su tono se tornó serio al decir esto, hizo una pausa antes de continuar.
-Todos estos cambios, todos estos avances, todas estas cosas antinaturales, no han hecho más que traer desgracia al planeta. Vaco estaba pensado para ayudar a la humanidad, sabes, y hoy no es más que una sucia mafia. Las personas se matan y se odian, y aun cuando no se matan entre ellas, es la naturaleza la que nos extermina. Y todo esto comenzó por estas malditas plantas.
Su mirada perdida parecía evocar recuerdos de un pasado traumático, su voz se emocionó profundamente al enunciar esto, era más que una idea, era algo personal; casi como si toda la historia de la que hablaba la hubiese vivido él mismo. Pero no podía ser, él era humano, claramente, y relataba hechos aún anteriores a la aparición de los ikghurianos.
-¿¡Qué pasa!?
Albers se reincorporó tras mi exclamación. Una sensación de profunda incomodidad me había recorrido, por un instante me pareció que alrededor los colores se habían invertido.
-Disculpa, ese es el problema cuando se juega con las fuerzas de la naturaleza, todo se vuelve… inestable.
Había algo interesante en su elección de palabras. “Jugar” con las fuerzas de la naturaleza, es un término que usaría alguien en una posición de prepotencia narcisista, o por el contrario, alguien que critica dicha posición y no desea estar en ella. Definitivamente Albers no parecía del tipo narcisista. ¿Pero entonces qué quería? Cómo podía ser que alguien que profesa en contra de una idea así llegara a manipular algo tan fundamental como el tiempo.
-Eliminarlos de cuajo, literalmente de raíz. Si los coralis no hubiesen existido nunca, el mundo estaría mucho mejor. Eso es lo que estoy tratando de hacer, volver al pasado y dejar que la historia siga su curso natural. El problema es que obviamente no he podido. Por eso estoy aquí ahora, hay dos cosas de las que tengo que ocuparme. La primera es aprender la forma de hacer que esta manipulación me transporte en el tiempo. La segunda es recuperar un cierto objeto que ahora mismo está en el poder de Vaco.
Se trataba del aparato esférico que Calia se había llevado desde el laboratorio. En ese aparato se mezclaban los líquidos rosa y amarillo, el resultado, una especie de polvo anaranjado, era el compuesto con el que finalmente había podido darnos poderes a él y a mí. Me explicó que ese aparato, construido por él mismo, era necesario para mezclarlos debido a que ambos compuestos eran sumamente inestables, y que mezclarlos de cualquier otra forma era físicamente imposible.

-Bueno Sáilinguer, creo que ya te he dicho todo lo que sé. Tengo algunas teorías por probar para el viaje en el tiempo, pero ahora mi prioridad es recuperar, o al menos destruir el orbe de fusión.
-Espera, pero, ¿cómo sabes que puedes confiar en mí? Diciéndome todo esto.
-Más que si es que puedo o no confiar en ti, eres el único que puede hacer esto además de mí. Así que necesito saber si eres un enemigo o no.
En realidad me parecía sensato, incluso demasiado bueno. Me llamó la atención la idea de jugar con las fuerzas de la naturaleza. Era como ser Dios, ¿acaso no se daba cuenta de que estaba haciendo eso? Quería cambiar la historia, pensaba que eso era lo natural, pero eso era precisamente lo más antinatural de todo. Lo pensé, quizás yo no era tan buena persona como él, quizás él se merecía este poder y yo no, o quizás simplemente era hipócrita. ¿Cómo podía pensar en cambiar la historia sólo por el bien del planeta? No tenía sentido, no era una cuestión de inconsecuencia, era una cuestión de psicología.
-No, no soy enemigo.
No técnicamente, me consideraba más un observador, un científico de la conducta. Un dios artificial juzgando a otro dios artificial. No era su enemigo aún, quizás en el momento del juicio. Eso estaba por verse.

lunes, 29 de mayo de 2017

Vaco

Mientras parecía que la discusión iba a volver a estallar, alguien se aproximaba sin que lo notáramos. Su voz familiar era lo último que queríamos escuchar en ese momento.
-¿Por qué no le preguntan a Roberto? Ah Robertito, veo que te guardas bien tus secretos, ¿no?
Al verla todos los togas se prepararon, como si fueran a comenzar una batalla, afortunadamente nadie prestó mucha atención a sus palabras, aunque supuse que iba a tener que dar explicaciones luego, Andrea me observó de reojo, con sospecha, sin dejar de concentrarse en ella. Jarso se dispuso en frente.
-Calia. Tienes el descaro de venir aquí…
-¡Suficiente! Me van a dar al viejo.
Calia tenía algún truco bajo la manga, no iba a aparecerse sola frente a los togas. Andrea también lo sabía, era la única que miraba a todos lados buscando algo. Temí que en realidad viniera sola confiando en haber obtenido los mismos poderes que los experimentos de Albers me daban en los sueños, si era así bien poco podíamos hacer contra ella, si acaso era capaz de controlarlos mejor que yo, todo estaba perdido de antemano. Sabía que tenía que empezar a concentrarme para usarlos primero, mientras los togas la mantenían ocupada.
-Calia, por qué. Tú debes estar al tanto de lo que le ha costado Vaco al mundo, no puedo creer que trabajes para ellos.
-Já. Jarso, monito, por favor. Yo no trabajo para Vaco. Yo soy Vaco.
-Qué—
Durante un momento el grupo se quedó en un tenso silencio. La mirada de Calia se posó entonces sobre Andrea que seguía buscando, cada vez más preocupada. Comenzó a caminar hacia ella, pero Jarso la detuvo.
-Creo que será mejor que te vayas.
Los togas permanecían en sus posiciones, sus músculos más tensos cada segundo. Calia simplemente movió su dedo en señal de negación, se encontraban a pocos centímetros, a esas alturas varios togas se preguntaban de dónde provenía su prepotente confianza. Hasta que desde el túnel tras de ella comenzaron a salir uno tras otro los sujetos de negro que la acompañaban. Dos decenas de ellos, todos idénticos, la mitad cargando las mismas varas amarillas que el tipo en la zapatería, la otra mitad sostenía una especia de rifle metálico en el que se podían observar dos compartimientos de vidrio en la parte superior, con líquido rosado y amarillo respectivamente. Sistemáticamente fueron intercalándose en una única línea tras Calia, y entonces apuntaron sus armas hacia nosotros. Advertí a los togas sobre las lumas calientes, pero también me preocupaban esos extraños rifles.
Andrea había dejado de registrar el lugar en silencio y estaba completamente enfocada en Calia y su grupo de matones. Jarso aún intentaba dialogar con Calia, sin embargo ella insistía en su interés por Albers, obstinada en que nosotros conocíamos su paradero. Amanísara había adoptado su forma espectral, el resto de los togas se preparaban para pelear en distintas posiciones; Chiro se había agachado, como preparándose para una carrera.
Ignoraba cuántos de los togas eran ikghurianos, suponía que sólo un par aparte de Chiro y Amanísara, por su estatura. Aunque Chiro era de estatura promedio, por lo que quizás más de ellos lo eran. De todas formas no sabía con qué medios contábamos para defendernos, la situación no parecía estar a nuestro favor. Preferí no actuar de inmediato, ya que si hacía cualquier cosa, probablemente lastimaría a todos allí. Finalmente fue Calia quien inició el enfrentamiento, interrumpiendo a Jarso, que aún intentaba obtener alguna explicación de su parte.
-Bueno, no importa, igual tengo que deshacerme de todos ustedes.
Diciendo esto se agachó e hizo un gesto a los sujetos parados tras de ella, que comenzaron a disparar.
-¡HACIA LOS LADOS DE ELLOS!
Mientras que Amanísara se dirigía hacia los sujetos y Chiro desaparecía como por arte de magia, sin ningún espacio para escondernos, no nos quedó más opción que seguir la instrucción de Andrea. En apenas unos segundos nos encontrábamos a ambos extremos de la línea que habían formado, y los sujetos habían dejado de disparar. No había visto ni escuchado ningún proyectil de sus armas, pese a ello tres togas habían quedado tendidos en el suelo manchados de sangre y varios otros se quejaban en alaridos. Amanísara trataba de acercarse al grupo, amenazante, sin embargo su forma espectral parecía no protegerla del calor de las varas amarillas que algunos sujetos movían hacia ella.
Algunas de las plantas de coralis alrededor de nuestros atacantes se remecían y explotaban, afectando su capacidad de apuntarnos, aunque sin causar mayor daño. En realidad el único que resultaba útil era Chiro, que de alguna forma se encontraba en el centro del grupo de sujetos y con gráciles movimientos los incapacitaba uno por uno. Los demás nos encontrábamos completamente inútiles. Chiro ya había echado tres al suelo cuando lo notaron dando saltos de uno a otro, apenas se concentraron en él, el resto de los togas se dispusieron a atacar. Rápidamente los habían reducido a todos, resultando sólo uno de nuestro grupo alcanzado por un batazo que le dejó una fea quemadura en el hombro.
Chiro sostenía a Calia, que con expresión molesta parecía resignarse mientras Jarso se acercaba. Mientras tanto Andrea examinaba un rifle.
-¿Por qué decidiste que nos moviéramos hacia los costados?
-Por la línea que formaron intercalados, no es una posición normal si vas a disparar. Si formaron una sola línea significa que estos rifles tienen un rebufo trasero, similar al de algunas bazucas. Si te fijaste, cuando estuvimos a sus lados dejaron de disparar. Mira, el rifle tiene dos salidas, sospecho que ambas tienen similar potencia.

Mientras algunos togas ayudaban a los heridos a incorporarse, otros ya habían constatado las bajas, tres de los nuestros habían fallecido, los proyectiles invisibles los habían perforado de un lado al otro. Andrea se reunió con Jarso para interrogar a Calia.
-20 copiáceas de una misma persona. Creí que el máximo eran tres.
-Podemos hacer mucho más que eso.
Algo de satisfacción en su voz me produjo una profunda frustración, la habíamos atrapado y podíamos interrogarla, aparentemente tenía un cargo importante en Vaco, es decir, milagrosamente el objetivo de los Togas había avanzado muchísimo, aún así no se sentía como una victoria. Andrea estaba impresionada por la cantidad de copiáceas, hacer tan solo una era inmensamente costoso, no sólo en términos de recursos, sino que también en términos físicos para la persona de la que provenía esa copiácea. La tecnología que Vaco había usado para hacer tantas copiáceas de una persona, definitivamente estaba muy lejos de lo que se había puesto a acceso del público.
-Pero eso da igual. ¿Has visto lo que pasa alrededor tuyo? No puedo ser la única que ve algo maravilloso en las distorsiones espacio temporales. Albers tiene la clave para controlarlas y nuestro Robertito aquí es la prueba.
-Cuál es tu posición en Vaco.
Calia continuaba su monólogo sin prestar atención, y Jarso seguía intentando cuestionarla. Yo estaba helado, simplemente tratando de hacer como si no supera de qué hablaba.
-Albers estaba haciendo pruebas con nuestra materia prima. Albers y nosotros sabemos que los extractos de coralis tienen propiedades impresionantes, el problema es cómo aprovecharlos.  Finalmente Albers con su experimento logró enviar a Roberto a través del tiempo, y nosotros seguíamos de cerca el uso de los fluidos, supusimos que la clave estaba en la proporción que usaba, sin embargo ¡no da resultado!
Me costaba esconder la impresión, Andrea se volvió sobre mí.
-Roberto, de qué está hablando.
Me sentía pálido, noté que no estaba haciendo un buen trabajo en pasar desapercibido.
-Robertín les ha mentido desde hace rato. Sabe mucho más sobre las distorsiones y Ra’lla que todos ustedes juntos. Pero no te preocupes Robertín, no vas a tener tiempo para dar explicaciones de cualquier modo.

(un regalito para los lectores)

Ra’lla, año 2231.
-Hemos estudiado el efecto que las plantas de Coralis tienen sobre nuestro sistema solar. Hoy en día entendemos que, debido a las emisiones de plasma de estas plantas, descubiertas por primera vez hace unos 900 años, el cielo en el planeta se tornó rosáceo, siendo previamente azul, hoy sólo podemos imaginarnos este fenómeno. En general las emisiones plasmáticas se disipan hacia el universo sin un perjuicio real, sin embargo al estabilizarse en temperaturas sobre los 2000°C, se considera que estas emisiones aumentan progresivamente el tamaño de nuestro sol. A su vez el sol pierde masa constantemente por su propia cuenta, pese a ello el efecto de la capa exterior de materia de coralis junto con el aumento de masa podrían ocasionar que la temperatura solar y su masa hicieran insostenible la vida en nuestro planeta. De todas formas no deben preocuparse por esto, niños, se estima que eso no ocurrirá sino hasta al menos dentro de 12’000 años. Ahora, para la próxima clase quiero que estudien el primer capítulo de la cuarta sesión en sus libros de historia.
-Tía, ¿esa es la Gran Guerra?
-Sí Marink, vamos a comenzar la Gran Guerra la próxima semana.
-¡¡Por fin!!
-Los quiero concentrados, recuerden que la Gran Guerra duró casi 500 años, así que tenemos harta materia qué cubrir.



***

Todavía no sé si eso va a ir al final del libro, así que por lo pronto es un regalito para los lectores que siguen las publicaciones en tiempo real

martes, 23 de mayo de 2017

La pauta que conecta

Nos pusimos en marcha hacia el laboratorio, tenía muchas ansias por ver qué descubriría Andrea ahí, si había algo qué encontrar, ella definitivamente lo encontraría. Y quizás con eso podría deducir por mi cuenta qué es lo que Calia, o Vaco, esperaban de los experimentos de Albers. Quizás podría incluso darme alguna luz sobre los efectos en mí mismo y qué era realmente lo que podía hacer con ellos.
Cuando nos aproximábamos a entrar en el túnel, Fattus salió a encontrarnos conmocionado, en su rostro se mezclaban la frustración con el miedo.
-¡¿Qué pasó?!
-La nueva apertura, Sokario…
Dio un par de pasos torpes hasta desmoronarse entre las plantas, su vista perdida descansaba en la vegetación sin enfocar, como ofuscado por el recuerdo reciente de algo terrible. Corrimos a asistirlo, su cara estaba manchada con una heterogénea salpicadura de algo rojo, ¿sangre? Pese a ello al ver su rostro de cerca se nos hizo evidente que ni la sangre, ni la probable fractura en una de sus piernas lo habían abatido, era la desesperanza, en cambio, lo que no le permitía las fuerzas para levantarse. Fue así que descendimos junto a él intentando transmitirle calma.
-Sokario está- está muerto.
Pausadamente Fattus nos ilustró un paisaje lúgubre, un campo de batalla sombrío con límites difusos y estallidos ensordecedores que impedían orientarse. Yo sabía exactamente de qué se trataba, yo había estado allí en un sueño. Fattus y Sokario había salido de la nueva apertura en el túnel para encontrarse en medio de una confrontación de la Gran Guerra, toda la descripción coincidía con a que yo había visitado.
-Un grupo de militares comenzó a disparar, así que corrimos, había varias personas más… No sabíamos hacia dónde íbamos, sólo tratamos de mantenernos juntos, queríamos volver al túnel… Estábamos desorientados. Vimos una muralla gruesa caída y quisimos usarla de parapeto, corrimos hacia ella, pero sólo yo pude llegar.
Nos observó adivinando nuestros pensamientos.
-No, no fueron disparos… Mientras corríamos, él sólo… él…
La voz se le entrecortaba, le resultaba difícil continuar, en su expresión se mezclaban el terror y el asco.
-Se desintegró.
Las pocas fuerzas que el desgaste emocional e permitían le fueron suficientes para descargar la ira y el llanto contra las plantas que alcanzaban sus manos. Andrea lo interrumpió esperanzada, sin embargo yo ya tenía una idea de lo que estaba relatando Fattus, un círculo invisible de destrucción, el cual no afectaba a ikghurianos, sin embargo obliteraba a los humanos que caían en él.
-¡Pero entonces puede que siga con vida!
Fattus se apresuró a corregirla, señalando las manchas en su tez.
-No.
Nuevamente adivinó nuestras conclusiones.
-No, no es su sangre, todo desapareció, incluso su sangre… él había comido unas bayas que recogió cerca de la casa de Auron. Todo fue muy rápido, pero pude verlo claramente…
Entonces volvió a sumirse en la imagen que invadía su mente y la desesperanza se apoderó de él. Nos miramos brevemente con Andrea, antes que todo había que informar al resto de los Togas. No fue fácil ayudarlo a incorporarse, se encontraba profundamente conmocionado por la sanguinaria visión, finalmente a tropezones logramos llevarlo hasta la cabaña de Auron. Tenía la musculatura en una de sus piernas completamente desgarrada y un esguince mayor en la otra, al examinarlo Andrea señaló sorprendida que era impresionante que hubiéramos podido levarlo hasta ahí en tales condiciones.
-Cómo sabes tanto, estudias…?
-Soy médico.
-¿Cómo? Creí que dijiste que tenías 23.
-Sí, soy la médico más joven que se ha graduado de la Universidad Católica en las últimas dos décadas.
Estaba francamente sorprendido, pero tenía sentido, era posible esperar algo así.
-¡Obvio que no pos Robertín!
Se rió mientras me daba una palmada en el brazo. Su mano permaneció sobre mi antebrazo incómodamente mientras terminaba de explicar.
-Ni siquiera estudio una carrera médica, já. Pero digamos que tengo algo de experiencia en el ámbito… En fin, ayúdame a parcharlo. Fattus, me temo que vas a tener que reposar por lo menos un mes para que esto sane bien. De todas formas no te preocupes, debes estar pensando en lo que le pasó a tu padre, pero lo más probable es que puedas volver a caminar.
Su rostro se iluminó ligeramente, sin embargo continuaba visiblemente afectado por lo sucedido en la apertura del túnel.


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Jarso se paseaba inquieto de un lado a otro. Los togas lo observaban atentos, algunos de ellos sentados entre las plantas y otros de pie. Tras de él se encontraba Andrea con aspecto sombrío, no había dicho nada hasta el momento. Chiro fue quien rompió el silencio.
-Simplemente no veo el sentido en que nos expongamos. No hay motivo para explorar esa salida, ya sabemos que es peligrosa y punto.
Amanísara parecía especialmente intranquila. Se dirigió a Jarso alzando levemente la voz.
-Tengo una sensación de que hay algo importante allí, de todas formas déjame ir sólo a mí, es lo más seguro, mientras esté en forma de espectro estaré a salvo de cualquier otra cosa.
-Es muy peligroso…
Jarso parecía discutir consigo mismo, entonces Andrea finalmente se puso de pie.
-Lo único que sabemos es que hay un campo de batalla. Aparentemente ahí hay ikghurianos, por lo tanto tiene que ser una apertura en Ra’lla, pero no es en la actualidad, Fattus mencionó soldados, y sabemos que en la actualidad no existen guerras tomando lugar en el mundo, más allá de los enfrentamientos con mafias en oriente. Es sensato suponer que se trata de un enfrentamiento entre humanos e Ikghurianos, eso nos permite suponer una fecha aproximada…
-¡La gran guerra!
Varios togas se sobresaltaron a coro.
-Sí. A menos que se trate de una apertura en el futuro, pero lo más probable es que esta apertura esté en la gran guerra. He estado estudiando algunos registros históricos, en la historia de Ra’lla sólo se habla de una guerra, la Gran Guerra. Esto no parece peculiar aquí, sin embargo de donde vengo sabemos que las guerras no son algo excepcional, más bien se deben hacer grandes esfuerzos por evitarlas, ya que están en la naturaleza del ser humano. ¿Por qué aquí son algo escaso?
Algunos togas respondieron señalando que las personas desean vivir en paz, y que la base de las sociedades se opone a los enfrentamientos entre humanos. Andrea continuó sin refutar ni acreditar dichas intervenciones.
-En realidad la respuesta a esa pregunta no es relevante. Me gustaría saberlo, algo en la sociedad de Ra’lla es fundamentalmente distinto a la sociedad terrícola y conocer esa diferencia sería sumamente interesante para saber por qué en mi mundo somos tan propensos a las disputas. Sin embargo para entender la historia de Ra’lla, hay que preguntarse algo distinto: Qué pudo causar una guerra en una humanidad que no es propensa a los enfrentamientos.
Los togas se quedaron inmóviles un momento, no se miraron unos a otros ni intentaron responder, por un instante lo único presenta fue una incómoda tensión que los atravesada a todos por igual; era un tema sensible y Andrea lo sabía. Pese a ello la intención de Andrea no era discutir sobre quién había empezado, en ese momento ni siquiera pensaba en aquello, de manera que no estuvo consciente de lo que su pregunta había ocasionado en la audiencia hasta que comenzó a explicar su razonamiento.
-Sabemos que el enfrentamiento no fue entre humanos, sino entre estos e ikghurianos…
Los labios de los togas estaban sellados, en los pocos ikghurianos que había entre ellos se mezclaban sentimientos de vergüenza y enfado. La calma de Chiro, excepcionalmente, se rompió.
-¡Yo lo sé del propio Zóhoro! Él estaba ahí cuando ocurrió, los ikghurianos no hicimos nada, ¡de pronto los humanos comenzaron a exterminarnos sin motivo alguno!
Jarso intentó interceder para aclarar la situación.
-Andrea creo que… Chicos, conozco a Andrea y estoy seguro de que no tiene la intención de señalar a nadie.
-¡No no no! No es eso, no es hacia donde quiero ir…
Se defendió evidentemente ruborizada, me enterneció verla, atesoré el momento, ya que sería el único momento de debilidad que podría ver en ella jamás. Una debilidad inexplotable, sólo podía avergonzarse al notar que su propio raciocinio exhibía una falla, un fenómeno sumamente escaso. De inmediato se compuso y explicó sus hallazgos.
-Perdón, no era mi intención abrir ese debate. Quiero decir, más allá de por qué inició la guerra específicamente, reconozcamos que hubo un enfrentamiento entre una raza antigua y una nueva.  No quiero cuestionar el derecho a habitar el mundo ni nada por el estilo, más bien tomar en cuenta que la raza ikghuriana oficialmente comenzó a existir sólo dos años antes de que comenzara la guerra. Pero eso no fue lo único nuevo en Ra’lla en la época, apenas un centenario antes ocurrieron grandes cambios en el mundo, me refiero a la aparición del Coralis y las Crovs, además de la extinción de gran parte del reino animal y la importante merma en la población mundial. No quiero decir que pueda explicar la guerra en base a estos hechos, pero al menos creo que es sensato suponer que todos los sucesos de los que hablo están relacionados.
Continuó señalando la extensión de la historia de Ra’lla, indicando que pese a tener apenas 1500 años de historia, existía también una época prehistórica. Recurrió a la comparación entre la historia de la Tierra y la de Ra’lla para concluir que la prehistoria de Ra’lla abarcaba, al menos, varios milenios, en los que poco podía haber cambiado de la manera que lo había hecho en cuanto a los eventos que ella misma había señalado antes.
-En otras palabras, quiero decir que la humanidad y la historia de Ra’lla han sufrido cambios drásticos en un breve tiempo, es decir los últimos 350 años, y en mi apreciación ese tiempo aún no concluye. Quiero decir que los eventos que llevaron a Ra’lla a la gran guerra, aún se encuentran en desarrollo. Pero insisto en que esto no es lo relevante. Ahora quiero dirigir su atención hacia algunos factores claves. En primer lugar tenemos la aparición de estos nuevos elementos en el mundo: el Coralis, las crovs, y los ikghurianos. En segundo lugar se sabe que la lana de las crovs es una de las materias utilizadas en la producción de copiáceas. En tercer lugar encontré en la literatura de Ra’lla dos poemas que mencionan un “hermoso cielo azul”, el primero del año 700 y el segundo del año 1100. Y por último, hemos notado que el barrio Nueva York emite una tenue luminosidad similar a la que emiten las copiáceas y los ikghurianos.
Y ahí se quedó de pie esperando a ver las reacciones en los rostros de su público, sin embargo ningún toga movió un músculo, más bien parecían bastante complicados con la explicación. Yo mismo esperaba algo más concluyente, en realidad la explicación de Andrea no me daba luces de nada. Me pregunté por un momento si acaso había puesto demasiada confianza en ella, o incluso si acaso se encontraba delirando, pues varios de los puntos mencionados parecían inconexos. Entonces continuó con algo bastante inesperado, y pronto nos demostró a todos cuán ilusos habíamos sido.
-Bueno, quizás parece que mencioné un montón de cosas al azar, pero lo que quiero decir es que si se fijan, todas estas cosas están conectadas, de hecho hay muchas cosas más en este mundo que se conectan de esta forma, pero limitarme sólo a algunas más principales. En fin, si aún no queda claro cuál es la conexión, pongan atención a este detalle: sabemos que al menos cuatro de las aperturas del túnel grieta emiten destellos, incluyendo el barrio Nueva York, y sospecho de una quinta.
¿Cómo podría saberlo? La única forma de ver los destellos era de noche, y ningún toga usaba el túnel grieta de noche. Algunos de los togas comenzaron a mostrarse intranquilos, Amanísara expresó la inquietud de varios de ellos; Jarso más atrás se había vuelto sobre sí mismo, pensativo.
-Andrea expláyate por favor. Nada de esto tiene sentido, todavía no veo la relación entre ninguna de las cosas que dijiste. Además, ¿qué tienen que ver las copiáceas en todo esto?
Pero antes de que Andrea pudiere replicar, Jarso se reincorporó respondiendo en su lugar.
-Es aquí.
Las vistas se volvieron sobre él con intriga. ¿Qué podía ser allí? En los campos de coralis, donde no había nada. Pese a ello su comentario había hecho sonreír a Andrea, que asentía mientras escuchaba.
-Es aquí. Este lugar emite destellos. Ésta es una de las aperturas a las que te refieres. Otra es la gran guerra. Pero la cuarta no sé cuál es.
Aburrido de no entender, decidí integrarme.
-¿Podrían explicar para los demás?
-Creo que lo que Andrea trata de decir, es que todas las cosas que mencionó están conectadas por el túnel grieta, el túnel se abre en lugar que tienen directa relación con éstas cosas, tales como la Gran Guerra, el galpón de Vaco que es una empresa que produce mayoritariamente productos en base a coralis y lana de crovs, e incluso este mismo campo de coralis. Y pienso que este lugar emite destellos evidentemente porque está lleno de coralis, que se sabe que tienen ese efecto. Así mismo, me imagino que se refiere a la gran guerra porque allí hay gran cantidad de ikghurianos, que emiten ese destello.
-Excelente. Es justamente lo que quiero decir, todo lo que brilla está unido por la fisura, pero no quiero decir el túnel… prefiero hablar de la distorsión espacio temporal. Y la cuarta es el galpón de Vaco, ya que las materias que Vaco utiliza se extraen directamente de plantas de coralis y lana de crovs, los líquidos en esos tanques seguramente producen el mismo efecto.
-También mencionaste una quinta.
-Es un poco complejo de explicar…
Le bastó una mirada alrededor para ver que todos esperaban ansiosos. Momentáneamente habíamos dudado de sus capacidades deductivas y ella nos había tapado la boca, naturalmente luego de eso queríamos saber absolutamente todo lo que tenía para decir.
-Bueno. Sospecho de la apertura en las montañas.
-¿Las montañas? Pero allí no hay nada, no hay coralis, no hay ikghurianos, no hay crovs, no hay copiáceas… Sólo hay nieve.
-Rosada. No hay nada más que nieve rosada. Rosada como el cielo que es de ese color sólo después de la aparición del coralis. No cualquier montaña tiene nieve rosada, se estima que la nieve rosada se produce naturalmente sólo a altitudes sobre los doce mil metros, es decir, la apertura no está en cualquier montaña. Es más, sospecho que en esa nieve rosada está la clave para entender por qué el cielo es rosado. Pero por lo pronto, al menos se puede suponer que ese particular color está relacionado con las distorsiones espacio temporales, y por lo mismo no es de extrañarse que el cristal rosado haya caído tan cerca de una de las aperturas; aunque aún no tenemos idea de dónde vino ese cristal. 

miércoles, 3 de mayo de 2017

El experimento

Mientras Fisk me ayudaba a ponerme de pie, por la entrada se aproximaba Chiro en su pulcro silencio. Llegaba para atraparme, para cuestionarme sobre mi conexión con Vaco, y probablemente incluso para vengarse por la muerte de Zóhoro. Grande fue su sorpresa al verme magullado y aún tratando de aguantar el íntimo dolor. Fue recién entonces que supe que había estado observándome desde antes de dejar la cabaña de Auron.
-De cualquier forma, Fisk, mi intención al venir aquí era para hablar contigo. Quería saber si tienes alguna idea de dónde podemos encontrar a Albers.
-Ni la más mínima, hace tres días que no lo veo. Se puso como loco el otro día cuando dejaron de fluir los líquidos.
-¿Cuáles líquidos?
Preguntamos a coro, Chiro y yo. Fisk señaló unas tuberías metáicas y de vidrio quebradas que salían de la pared y parecían estar intervenidas para entrar en unas máquinas del laboratorio.
-De ahí recibíamos líquidos de cuatro colores distintos. Albers usaba esos líquidos para sus experimentos… Bueno, más o menos.
-¿Cómo más o menos?
-En realidad creo que sólo usaba el rosado y el amarillo. El celeste y el rojo me hacía vaciarlos por la alcantarilla. Nunca lo entendí.

Al salir de la zapatería Chiro me comentó que una nueva salida del túnel Grieta se había abierto, y que Fattus y Sokario se encontraban investigándola. Decidí reunirme con Andrea y aclarar las cosas. Para entonces ya habían retomado la confianza en las aperturas del túnel y transitaban tranquilamente entre el barrio Nueva York del presente y el del futuro. De todas formas habían adoptado como nuevo punto de reunión el monolito de Zóhoro en los campos de coralis. Allí estuvimos con Andrea un rato, Chiro ya le había informado preliminarmente sobre Calia, así que le comenté más en detalle lo sucedido. Le conté con detalles mi encuentro con Zóhoro, omitiendo obviamente mi casual traslado temporal durante el mismo. Pero a la vez quería tantear de qué manera estaba involucrada en todo el asunto, y hasta dónde podía confiar en ella; si tenía la posibilidad de discutir mis verdaderas experiencias con ella, quizás me podría ofrecer una mejor comprensión de lo que sucedía, después de todo tenía que reconocer en su intelecto una capacidad deductiva que sobrepasaba por mucho la de cualquier otra persona que hubiera conocido.
-Por lo que entendí, Albers, el científico de la zapatería que te comentaba, --
-Sí, lo conozco.
-Por lo visto no sólo estaba estudiando el sueño, también estaba haciendo algo con los líquidos que produce Vaco en sus galpones. Me imagino que los mismos galpones del futuro están acá actualmente, y Calia dijo algo de estar dejando a Albers usar los líquidos precisamente para que experimentara con ellos. Deduzco que una vez que el experimento dio los resultados que querían, fueron a interrogar a Albers para saber exactamente qué hacía con los líquidos, pero al llegar ahí, el sujeto ya se había esfumado.
-Así que Albers estaba investigando algo con los líquidos de Vaco, y Vaco está interesado en esa investigación. Me pregunto qué sería lo que estaba estudiando Albers. Quizás podríamos visitar el laboratorio y ver si encontramos alguna pista.
-¿Nunca has estado ahí?
-Bueno, fui al experimento una vez, pero sólo eso.
-¿Una sola vez? ¿Por qué no segusite?
-Esa pastilla que te da el viejo, que supuestamente es una hormona natural, me enfermó, estuve con indigestión tres días después de tomarla. Así que no fui más, claramente no era una hormona natural y no estaba dispuesta a que un viejo mentiroso me envenenara.
Curioso, a mí las pastillas no me habían hecho ningún efecto secundario. Andrea supuso que yo podía haber sido parte del grupo control, pero yo sabía que claramente no era así. En todo caso al menos ya sabía que ella no era un “experimento exitoso”, no podía tener poderes como yo. Así que decidí no contarle más detalles al respecto. 

sábado, 22 de abril de 2017

El último laboratorio

Todavía me ardía la piel en varias partes, pero no podía seguir acostado. Ya habían pasado tres días desde el incidente con el líquido y necesitaba respuestas. Sabía que no había rastros de Albers ni Calia, pero tenía que encontrar a cualquiera de los, sólo ellos podían tener respuestas. Auron no se inmutó cuando me levanté del lecho improvisado con frazadas viejas, entonces noté que realmente en ningún momento me había dicho explícitamente que necesitaba permanecer en reposo, yo lo había interpretado en sus gestos. Tampoco me prestó atención mientras me disponía a retirarme, una parte de mí quería agradecerle de alguna forma por sus cuidados, otra parte, en cambio, percibía que lo correcto era sólo retirarme sin más.
Afuera me esperaba Jarso, el semblante sombrío me recordaba ligeramente al de Zóhoro. Era la primera vez que lo veía solo, en realidad no estaba solo, pero ni él ni yo sabíamos que Chiro se encontraba observando la escena desde algún lugar entre la vegetación.
-Veo que ya estás mejor.
-Sí, cómo estás tú, ¿todo bien? ¿Descubrieron algo sobre las distorsiones espaciales?
Él estaba parado frente a mí con toda su concentración en mis ojos, y yo desde el principio les escondía mis travesías temporales a los togas. Es difícil preguntar por qué uno es interpelado antes de ser efectivamente interpelado, es mostrarse honesto a la vez que revelar que se esconde algo. De todas formas mi tono de vos, mis palabras, todo en mí mostraba que estaba evitando el tema.
-¿Sabes por qué quiero hablar contigo?
-Dejémonos de tonterías, pregúntame lo que quieres saber, no tengo nada qué esconder.
Una mentira estúpida, por qué diría eso a menos que efectivamente tuviera algo qué esconder.
-Quiero saber qué hacías con Zóhoro en los campos de coralis—No, quiero saber si tú mataste a Zóhoro.
-Cómo podría…
 Hice una pausa, antes de responder tenía que analizar la situación. Jarso estaba preguntando únicamente por Zóhoro, la emoción en su pregunta indicaba que sólo había establecido un vínculo entre las circunstancias de la muerte de Zóhoro y yo. Más importante, no parecía tener nociones sobre mis poderes. Podía hablar de los hechos, yo había estado ahí, había visto a Zóhoro en sus últimos momentos, él mismo me había llevado a ese lugar, de manera que le expliqué lo ocurrido obviando mis incursiones en viajes temporales. Zóhoro me había llevado a los campos de coralis y me había dado una paliza, incluso fui honesto sobre el motivo, dudaba de mí. Finalmente un cristal enorme había caído sobre el lugar poniendo fin a su vida y casi la mía. En ese momento noté la fortuna de este hecho, si mi vida no hubiese estado en riesgo definitivamente los togas habrían estado disectándome en esos mismos momentos. También fue afortunado que olvidara mencionar a Chiro en mi secuestro, pues no tenía cómo saber que estaba escuchando toda la conversación.
-Ya veo, eso suena como Zóhoro. Sí que te dio una paliza.
Sonrió, recién entonces lo noté, el dolor en mi piel no sólo venía de las quemaduras; por todas partes tenía marcadas las garras. Aun así, ¿había matado yo a Zóhoro? Después de todo yo tampoco tenía la respuesta a esa pregunta.

Camino a Nueva York me comentó sobre los hallazgos en la apertura de Nueva York y que probablemente tomaba lugar en 1542. También me hizo algunas preguntas sobre la inundación, le comenté del cristal que había caído súbitamente y se había derretido instantáneamente, remarqué el hecho de que el volumen de agua había sido mucho mayor que el tamaño del cristal. También me comentó que Onon se encontraba sin actividad en Vaco desde ese día, que aparentemente le habían dado vacaciones y la habían asignado a otro continente a partir de unos días más.
Decidí dirigirme al laboratorio de todas formas, tenía la sensación de que ya no volvería a ver a Albers nunca más, aun así, Fisk podía saber algo. Al acercarme noté que no había nadie en la recepción, adentro se escuchaban golpes metálicos. Entré sin reparar más, pero antes de llegar al umbral, un sujeto enorme en gabán gris se abrió paso tras éste bloqueando el mío.
-Cerrado.
No parecía ser alguien a quien le faltaran las palabras, pero no iba a decir más que eso.
-¿Qué?
-Cerrado. Fuera.
Me tomé unos segundos, no para pensar cómo desafiarlo, sino por la impresión, era surrealista que un matón me cortara el paso en estos momentos. A él no le pareció lo mismo, sin expresión de arrebato levantó un lado del abrigo y extrajo una vara de madera de intenso amarillo en el segmento superior y suave azul en la empuñadura. Me hizo algo de gracia verlo agitar controladamente el colorido instrumento en dirección a mi cara.
-Fuera.
Continuaba tan serio como yo pasmado, eso fue suficiente para que golpeara suavemente el mesón, e que al contacto con la vara pareció estallar en vapor y toda la zona de contacto quedó hecha carbón expeliendo olor a quemado.
-¡Fuera!
-¡Tú eres un agente de Vaco! ¿Verdad? Qué está haciendo Vacó acá.
-Suficiente, ¿quieres entrar? El jefe va a saber qué hacer contigo.
Me hizo gracia, creía que con un palito caliente me podía asustar, no tenía idea de lo que yo era capaz. Cerré los ojos y lo dejé simplemente tomarme del cuello de la camisa mientras me concentraba, sólo tenía que detener el tiempo, ver qué pasaba en el laboratorio e irme de ahí. Me concentré mientras me arrastraba hasta adentro, los segundos que le tomó pasarme por la sala con el asiento de pruebas y arrojarme hasta la sala de mediciones. ¡No había funcionado! No entendía, ¿acaso las otras veces habían sido suerte o coincidencia? ¿Realmente eran los experimentos de Albers los que me llevaban en el tiempo, realmente había sido un meteorito el cristal rosado? No podía ser tal coincidencia. No importaba, ahora estaba en verdaderos problemas.
-Jefe, este intruso estaba muy determinado a entrar acá.
-¡¡Fisk!!
-Buenos días señor Sáilinguer.
Respondió como si no supiera de qué se trataba, permaneció parado en una esquina sin hacer gesto alguno. No, Fisk no era el jefe, el jefe en su gabardina beige se encontraba muy concentrado agachado tras unas máquinas junto a otro matón revisando algo.
-¿¡Calia!?
-Roberto.
Con una tranquila sonrisa en su rostro hizo un gesto al tipo tras de mí para que me ayudara a levantarme. Ninguno de nuestros dos acompañantes se inmutaba en absoluto ante la situación.          
-Qué afortunada llegada, justo estaba acordándome de ti.
-Calia, qué es esto, qué están haciendo aquí. ¿Dónde está Albers?
Entrejuntó los ojos.
-Esperaba que tú pudieras decirme. No importa, necesito que me ayudes a ver cómo funciona esto. ¿Te molestaría explicarme qué hacía Albers acá? Este gordo parece que de verdad no sabe nada.
Fisk sólo juntó las cecas inflando un poco las mejillas algo confuso.
-Por supuesto que me molestaría, tú tienes harto más qué explicar.
-No seas ingenuo Roberto, no estás en posición de hacer demandas.
El sujeto tras de mí me tomó entonces por los brazos y me afirmó desde la espalda, no podía moverme. Calia se acercó lentamente. No tenía sentido intentar zafarme, el tipo era dos veces mi tamaño.
-Yo sé que tienes muchas preguntas, yo sé que ya tenías varias preguntas antes de saber que trabajo para Vaco, y que ahora tienes más. Y quizás con algo de tiempo tus dudas incluso se aclaren. Pero ahora no estamos aquí para eso, ahora vas a decirme qué hizo Albers contigo.
Por qué quería saber qué hizo Albers conmigo, y por qué ahora, algo sobre el cristal rosado tenía que ver con todo esto, al menos esa pista podía rescatar de nuestro breve encuentro con Onon. En fin, no tenía mucho caso reflexionarlo demasiado.
-No tengo idea. La verdad es que yo sólo me acostaba a dormir, qué pasaba acá atrás, no tengo idea.
Me miró fijamente muy de cerca.
-¿Crees que no sabemos lo que has estado haciendo los últimos meses? Sabemos perfectamente, quizás no sabemos qué hay en el futuro, pero lo vamos a descubrir con o sin tu cooperación.
El tipo me apretó con más fuerza, sentí que el codo derecho se me rompería en cualquier momento, esto no era ninguna broma. Tenía que intentarlo de nuevo, si Calia tenía tanto interés en el experimento de Albers, tenía que significar que algo me había hecho, eso era lo que ella quería. Me concentré nuevamente, esta vez calmé mi respiración, me enfoqué en el olor de Calia alrededor, cada vez más patente, comencé a visualizar el barrio Nueva York, a concentrarme en la sensación del lugar, los edificios, los adoquines… Entonces sentí algo tibio en los labios, tuve que abrir los ojos, los suyos, aun cerrados, dejaban ver toda su belleza a milímetros de mí. No entendía nada.
-Ah-ah. Roberto malo, el ser humano es una cosa muy interesante, y muy imperfecta.
-¿Qué--?
-Eres lindo, sabes, lo reconozco. Pero no nuestro no podría haber sido.
Se largó a reír, lo estaba disfrutando, ¡lo había hecho a propósito para desconcentrarme! Y había funcionado, no era capaz de volver a poner el foco, cerré los ojos, e inmediatamente los volví a abrir, ese beso esperado e inesperado a la vez era todo en lo que podía pensar.
-Karis, toma eso, lo vamos a llevar con nosotros.
El sujeto levantó con dificultad una esfera metálica de unos 40 centímetros de radio, estaba afirmada por varios tornillos y placas, algunas sobresalían dejando ver un grosero espesor. En un punto específico algo que parecía ser una puertecilla con un extraño mecanismo. Lo miró con descontento, al parecer habían estado tratando de abrirla y no lo habían logrado.
-Me imagino que tú tampoco sabes cómo abrir esta cosa.
-Ya te dije que nunca vine a esta sala.
Ambos miramos a Fisk nuevamente, quien tranquilamente se encogía de hombros, él también veía el aparato por primera vez. Se dispusieron a retirarse, el sujeto todavía me así fuertemente, pero no me iba a rendir. Si tan sólo podía concentrarme unos instantes. Decidí usar su truco contra ella, decidí concentrarme en ese beso, si no podía quitar mi mente de ese instante, al menos podía usarlo para concentrarme; algo debía lograr con ello. Cerré los ojos, lo visualicé, una mezcla de placer y rabia me llenaban, no servía. Lo intenté de nuevo, dejé que la rabia me llenara; pero Calia tampoco había terminado. Con un certero rodillazo en la entrepierna me dejó tendido en el suelo mientras Fisk observaba compartiendo mi dolor.
-Tú crees que tienes un poder después de los experimentos del viejo. Pero no tienes ni medio, ya verás.
Y así se retiró su figura meneando la gabardina de lado a lado entre los abrigos de sus acompañantes.

viernes, 21 de abril de 2017

Nota explicativa (sobre (GRIETA))

En vista de que aparentemente existen lectores, posiblemente regulares, quisiera tomarme un minuto para explicar ciertas inconsistencias que encontrarán en la lectura de la novela a medida que se escribe.

Resulta que acá voy subiendo los capítulos apenas los escribo, eso significa que se puede leer la historia prácticamente en tiempo real. La desventaja es que hay varios detalles que voy arreglando en el camino, por lo que algunos hitos de la historia según están acá se contradicen con capítulos anteriores, o surgen elementos para los que falta contexto. Lamentablemente no actualizo los capítulos ya subidos.

En cualquier caso es mi intención publicar el libro una vez esté terminado, en dicha versión podrán encontrar la historia pulida.