Se considera un animal sumamente peligroso, por lo
que se sabe muy poco de él. No se tienen registros de ningún contacto con
humanos al que se haya sobrevivido, y todas las incursiones registradas han
culminado en la desaparición de los muquis involucrados. El humano presenta
varias características morfológicas similares al muqui, se desplaza en dos
patas y cuenta con dos extremidades superiores con las que es capaz de
manipular objetos. Es de gran tamaño, aproximadamente dos veces un muqui
adulto, se estima que un ejemplar adulto suele alcanzar los dos metros de
estatura y los cien kilos de masa. El humano constituye el principal riesgo por
el que el muqui limita sus exploraciones sobre el nivel de la tierra, y se
suelen contar historias a los jóvenes indicando que la superficie del planeta
estaría plagada de ellos, pero que afortunadamente son sumamente torpes como cavadores.
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martes, 25 de septiembre de 2018
lunes, 10 de septiembre de 2018
Garvul
El demonio de la superficie. El garvul ha
subsistido por cientos de generaciones en los cuentos infantiles de los muquis.
Se lo ha descrito de diversas formas, la más popular es la de una gigantesca y
gruesa serpiente de ocho patas, capaz de expeler aliento gélido por sus fauces.
La historia del garvul se cuenta de generación en generación, principalmente
con la finalidad de inculcar a los más jóvenes el respeto por la superficie, de
manera de reprimir las ansias por exponerse a los riesgos que recorren la faz
de la tierra. Entre los muquis adultos se sabe que el garvul es una criatura
fantástica que no habita fuera de la imaginación de los niños, sin embargo, estos
últimos no son capaces de comprender el riesgo que otras características y criaturas
de la superficie sí suponen para la vida, por lo que mantienen vivos sus
relatos de todas formas. En ciertas comunidades de muquis situadas a grandes
profundidades, existen relatos compartidos del garvul y el cirgol para explicar
la actividad sísmica. Cuando el movimiento proviene de áreas más superficiales,
se dice que se trata de las pisadas del garvul buscando muquis desde la
superficie para devorarlos, mientras que cuando la trema surge de segmentos más
inferiores, se dice que provendría de disputas territoriales entre cirgoles al
fusionarse lagos subterráneos de magma.
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
jueves, 6 de septiembre de 2018
Cirgol
De acuerdo con las historias, esta
criatura mítica sería el custodio del centro de la tierra, el encargado de
mantener la integridad del núcleo terrestre y el balance en el intercambio
energético entre lo subterráneo y la superficie. Para algunos, el cirgol es una
bestia salvaje como cualquier otra, con la particularidad de habitar en el
magma, mientras que para otros, es el espíritu del planeta. No existen
registros de un avistamiento real, se transmiten únicamente relatos, según los
que la lava se habría comportado de forma inusual, como si tuviese vida propia.
Así mismo, no se tienen mayores detalles sobre su morfología, algunos dicen que
sería un ser amorfo indistinguible de la masa de magma en la que se mueve,
otros señalan que se trataría de un gigantesco dragón ígneo de varios cientos
de kilómetros de longitud. Según algunas leyendas, las erupciones volcánicas se
deberían a visitas de cirgoles hacia terrenos más superficiales en busca de
alimento, otros postulan que el cirgol jamás se aleja del núcleo terrestre, y
que, de serle necesario alimentarse, lo haría de elementales de fuego menores
que también habitarían allí.
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Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
viernes, 31 de agosto de 2018
Brúguel
El brúguel es un enorme reptil cavador. A
diferencia de la mayoría de las especies subterráneas, el brúguel utiliza sus
dientes para cavar y cuenta con un sistema muscular complejo en su cuello para
desplazar la tierra ingerida hacia los costados, permitiéndole seleccionar los
animales menores que desentierra en su camino. Se le suele denominar pandemonio
por su estructura consistente en ocho hocicos laterales y cuatro centrales. La
dentadura del brúguel está hecha de una aleación metálica extremadamente dura,
ligeramente menos resistente que las garras del urbugo. Su cuerpo es alargado y
cónico, adelgazándose hacia la cola, entre sus escamas cuenta con varias
corridas circunferenciales de escamas móviles más gruesas, denominadas
cránulas, con las que desplaza la tierra hacia atrás a la vez que lo impulsan
hacia delante. En el segmento más anterior cuenta con trece cránulas, mientras
que en el último son sólo tres, casi llegando al final de la cola, la cual está
coronada por dos cránulas opuestas que funcionan de manera muy similar a una
gran tenaza. El brúguel tiende a cazar cavando espirales bidimensionales verticales,
comenzando por una circunferencia de un kilómetro y cavando circularmente hacia
el centro, de esta forma logra confundir a los animales que utilizan formas de
geolocalización como las vibraciones y el sonido. Cuando un ejemplar encuentra
un complejo intrincado de redes de túneles, tales como los túneles de urbugo
que suelen conformar las ciudades de los muquis, se empecina en destruirlos por
completo, pues en dichos lugares se congrega gran cantidad de sus presas. Pese
a ello, jamás persigue un túnel de urbugo direccionalmente, ya que éstos cavan
a mayor velocidad y suelen atravesar formaciones rocosas o minerales en las que
le resulta imposible penetrar.
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
lunes, 13 de agosto de 2018
Urbugo
El urbugo es un
gran roedor cavador de la tierra. Puede medir un metro y medio de largo y pesar
hasta cien kilos. Sus garras están hechas de una aleación metálica más dura que
el acero y sus dos patas tienen la fuerza suficiente para cavar a gran
velocidad en la tierra e incluso puede penetrar la roca sólida. Su piel es
gruesa y dura, su densidad aumenta especialmente en la cola plana con forma
similar a la de una aleta redondeada, en dicho órgano concentra además un
sistema muscular que le permite dar fuertísimos golpes verticales, utiliza este
mecanismo para compactar la tierra cavada y así formar túneles de paredes
sumamente sólidas sin la necesidad de reubicar el material a medida que avanza.
Esto también le permite formar hábitats a grandes profundidades. Dos órganos
similares a orejas en su lomo, le permiten percibir vibraciones determinando la
dirección de origen, intuitivamente se aleja de las vibraciones fuertes, que
suelen provenir de movimientos de magma o del brúguel, su depredador natural.
Para defenderse del brúguel, el uburgo cavará a toda velocidad en la dirección
opuesta a las grandes vibraciones, a la vez que intentará encontrar formaciones
rocosas, en las cuales su depredador es incapaz de penetrar. A través de
milenios ha formado una relación de mutua dependencia con el muqui. La
alimentación del urbugo consiste en minerales y metales, sin embargo sólo le es
posible digerir fragmentos pequeños mezclados con tierra, siéndole imposible
beneficiarse de formaciones gruesas, por lo que guía al muqui a yacimientos de
minerales, éste mina la materia y muele una porción en fragmentos menores que
le sirven al urbugo como alimento. A su vez, los túneles cavados por urbugos conforman
el hábitat del muqui.
Extraído del índice de bestias Parte II
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
martes, 31 de julio de 2018
Zagle
“El mejor amigo del
muqui”, su carácter es dócil y afectivo, goza de gran energía y vitalidad. Por
su tamaño, los infantes suelen montarse en ellos para trasladarse cortas
distancias, aunque un adulto es demasiado pesado para tales propósitos. El
zagle cuenta con alas membranosas que, en el caso de la hembra le permiten
volar distancias cortas, mientras que al macho, por su menor envergadura, le
permiten volar largas distancias. Tiene seis patas y una larga cola, que es su
miembro más fuerte, por lo que para muchos efectos se la considera como una
séptima pata útil para dar saltos, equilibrarse, o dar golpes a la tierra para
espantar amenazas. Su hábitat natural son las cuevas cercanas a los pozos
subterráneos, les es posible sumergirse en el agua, aunque prefieren mantenerse
fuera de las napas. En libertad tienden a formar manadas, el líder se define en
un enfrentamiento en el que las colas se utilizan como arma de batalla. El
perdedor suele quedar inválido y morir poco después del encuentro debido a las
atrofias medulares en la columna que se extiende hasta dicha extremidad. Una
hembra adulta puede medir cerca de un metro desde la cola hasta la cabeza y
pesar hasta veinte kilos, mientras que el macho puede alcanzar hasta treinta
centímetros y no supera los cuatro kilos.
Extraído del índice de bestias Parte II
Extraído del índice de bestias Parte II
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
jueves, 26 de julio de 2018
La ciudad desesperada - update
Ayer "La Ciudad Desesperada", el libro que estoy redactando actualmente, me dio a saber que se va a dividir en tres partes (las tres van a estar contenidas en un único libro, no se trata de una trilogía). De esto me enteré mientras la primera parte se acababa abruptamente y para mi sorpresa. Estoy ansioso por comenzar la redacción de la segunda parte, al parecer en ella se exploran nuevas extensiones de un mundo fantástico creciente.
La primera parte finalizó con al rededor de 33mil palabras (esa es la extensión aproximada de algunas novelas cortas, para referencia, "La Granja de los Animales" de Orwel tiene casi 30mil palabras).
La razón de la división en tres partes, es que la historia se cuenta desde tres puntos de vista distintos. Las tres partes jamás se entrelazan, pese a relatar la misma historia. Luego de finalizar la primera parte, quedan muchas interrogantes (lo digo por mí, me intriga enterarme de varias cosas), y para poder dar respuesta a ellas me será necesario echar un vistazo más allá de los límites dentro de los cuales queda confinado el primer relato. La tercera parte se hará necesaria de antemano, pues preveo que aún la segunda historia tendrá grandes limitaciones y me será necesario explorar un plano superior de la realidad para poder dilucidar la totalidad de los elementos que operan sobre esta peculiar historia.
Me disculpo por hacerme el misterioso, acabo de notar cómo hasta ahora he pasado por alto introducir la historia:
En una recóndita geografía apartada de toda civilización, se cuenta la historia de un puerto maldito por los dioses. (sí, eso nomás)
miércoles, 18 de julio de 2018
Cotaga
Nombrada en honor
a su descubridor, Cotargue Nobadia, coleccionista de insectos de una remota
localidad tropical en Centroamérica, la cual constituye su único hábitat
conocido. Se la considera en peligro de extinción debido a las específicas
condiciones bio-ambientales que le dan hogar. El ciclo vital de la cotaga se
divide en tres fases. En un principio se trata de una oruga cavadora, durante
esta etapa se alimenta del sedimento producido por las hojas que caen a la
tierra, al descomponerse éstas. La fase larvaria continúa durante cuatro años,
en los que no se produce mayor desplazamiento, hasta que alcanza un peso
cercano al kilo y medio. Entonces comienza el proceso de pupa, la cual se
conforma muy superficialmente, aún bajo tierra. El proceso de metamorfosis se
gatilla únicamente a temperaturas entre los treinta y tres, y treinta y ocho
grados Celsius, deteniéndose a temperaturas superiores o inferiores, por lo que
el tiempo de duración de esta etapa puede variar enormemente según las
condiciones climáticas, demorándose un mínimo de dos años, sin embargo,
pudiendo extenderse incluso décadas. Finalmente, del capullo surge la mariposa,
de aproximadamente veinte centímetros de envergadura e intenso color rosado
marcada por el contorno negro en sus alas. En las hembras, el sistema
ovulatorio se encuentra unido al sistema digestivo, de manera que defeca sus
huevos, usualmente mientras se alimenta.
Extraído del índice de bestias Parte I
Extraído del índice de bestias Parte I
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
martes, 10 de julio de 2018
Cirrila
La cirrila es una
enorme culebra lanuda, de aspecto ligeramente chato, aunque antes de la esquila
aparenta mayor redondez. El abdomen está cubierto por blancas escamas suaves,
mientras que el lomo de cuero está cubierto por espesa lana de color dorado
pálido. Un adulto promedio puede medir alrededor de diez metros de longitud,
aunque también se han documentado ejemplares de casi veinte metros, y su peso
suele alcanzar poco más de una tonelada. Este reptil herbívoro ha convivido con
humanos desde tiempos ancestrales, estableciendo, en muchas sociedades,
relaciones de mutua dependencia. Por su carácter descuidado y curioso resulta
presa fácil de depredadores en la naturaleza, de manera que se la encuentra
casi únicamente en cautiverio. La cirrila suele ver al humano como líder de la
manada, a quien sigue entendiendo que es el responsable de velar por la
protección del grupo. En el intercambio, la actividad ganadera se beneficia del
animal obteniendo lana y leche. También es frecuente encontrarlas como animales
de compañía en familias muy pudientes, por su temperamento amistoso y delicado,
aunque es necesario disponer de territorios muy amplios para su hábitat.
Extraído del índice de bestias Parte I
Extraído del índice de bestias Parte I
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
lunes, 2 de julio de 2018
Serralia
Se la conoce como
el dios de los mares, a veces se refiere a ella como Poseidón. La serralia es
una enorme serpiente eléctrica de más de ocho metros de diámetro y casi
cuatrocientos metros de longitud. De color negro verduzco, su cabeza tiene
aproximadamente las mismas dimensiones que una tuna marina, aunque con el
hocico bastante más alargado. La serralia se desplaza en actitud alimentaria
constante, produce un intenso campo eléctrico permanente que fríe
inmediatamente animales menores a su alrededor, se desplaza en vaivén, siempre
volviendo sobre su rumbo antes de continuar, para ingerir los animales que deja
muertos a su paso. Cuenta con barbas tales como las de los grandes cetáceos,
aunque a diferencia de estos últimos, las de la serralia se encuentran unos 80
metros al interior del tracto digestivo, y funcionan como filtro en el sentido
opuesto para la colecta de alimento. Los filamentos allí situados son móviles y
están ligados a un conducto de escape superior por el que filtran el excedente
de agua que ingresa con sus copiosas presas; una vez que la vía de escape ya no
recibe flujo de agua, abren el tracto rotando las barbas en sentido posterior,
con lo cual la vía de escape queda cubierta, una vez que el alimento ingresa en
los intestinos, vuelven a su posición vertical y reinician la colecta. Pese a
que jamás despliega conductas agresivas, su avistamiento es altamente temido
por los marinos, especialmente los de aquellas grandes embarcaciones metálicas,
en las que la cercanía de una serralia indica una muerte segura. Afortunadamente,
es poco frecuente verlas en la superficie, y existen ciertas indicaciones para
evitar el peligro. Las escasas veces que una serralia emerge a la superficie,
tienden a ser para ingerir peces muertos de algún banco muy grande, donde una
extensa cantidad de ellos flotó antes de alcanzar a ser ingeridos. Los marinos
saben que la vista de un conjunto de pescados flotando en el mar es una señal de
alerta de la que deben alejarse. Aunque también existen relatos populares en
los que se describía a la serralia como un vicioso demonio antropófago que
utilizaba los bancos de peces como carnada para atraer pescadores incautos y
devorarlos.
Extraído del índice de bestias Parte I
Extraído del índice de bestias Parte I
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
lunes, 25 de junio de 2018
Tapir (regular)
Alguna vez
copiosos moradores del planeta, hoy se considera extinto, pese a que aún se
registran relatos de avistamientos en Centroamérica y el Sudeste Asiático.
Contrario a la creencia popular, el Tapir y el Tapir Enano no son parientes en
taxonomía, ni tampoco guardan mayor similitud física más allá de su color café
claro y el carácter cuadrúpedo; aunque se sabe que el Tapir es capaz también de
erguirse sobre sus patas traseras. Este animal es de temperamento sereno, rara
vez se altera, ya que son escasas las situaciones que le resulten amenazantes en
la naturaleza. Tiende a migrar solitario, constantemente, alimentándose del
follaje de los árboles. Cada pata está equipada con tres garras, una sola de
éstas es más grande que una persona adulta, aunque no se sabe que tenga algún
uso para ellas; se postula que en tiempos ancestrales le servían para escalar
enormes árboles, hoy en día extintos. Al encontrarse en cuatro patas, suele
mantener su cabeza a la misma altura del lomo, que puede alcanzar los diez
metros sobre el suelo. Se dice que, al erguirse, un ejemplar adulto superaría
los diez y siete metros de estatura.
Extraído del índice de bestias Parte I
Extraído del índice de bestias Parte I
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
jueves, 21 de junio de 2018
Delfín Azul
Se les suele llamar sirenas por su aspecto
ligeramente antropomorfo. La piel del abdomen es blanquecina distinguida
claramente del resto de su cuero azul, muy similar al de las tunas marinas.
Cuenta con una aleta dorsal de unos veinticinco centímetros y la aleta mayor en
su cola que puede superar el metro y medio de longitud. Sus similitudes con el
ser humano se reducen nada más que a dos aspectos. Por una parte las
extremidades laterales, dos miembros muy parecidos a brazos con manos
funcionales, con los que pueden tomar y manipular implementos, aunque no se tienen
registros de que sea capaz de fabricar utensilios por sí mismo; por otra parte
la cabeza, en la que destaca una gruesa y tiesa cabellera, cuyo color puede ser
de la misma gama que el visto en una persona, salvo por el naranjo, es decir,
puede ser bien rubio, castaño, oscuro, o incluso, raramente, albino. Sus rasgos
faciales también guardan cierta similitud con los humanos, salvo por la nariz y
las orejas, sus ojos pequeños en comparación al gran tamaño de su cráneo
conservan las dimensiones de un ojo humano, y su hocico se asemeja a una gran
boca alargada con gruesos labios carnosos de verde pálido. Puede medir hasta
cuatro metros de longitud y su peso rara vez supera los doscientos kilos Su
alimentación es variada, se le considera omnívoro, aunque se ha observado una
eminente inclinación hacia la carne.
Extraído del índice de bestias Parte I
Extraído del índice de bestias Parte I
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
lunes, 18 de junio de 2018
Tuna Marina
La tuna marina es un gran cetáceo de forma
ovalada, muy similar a un huevo común. Su piel gruesa es de intenso color azul.
Su alimentación y comportamiento son similares a los de cualquier ballena,
aunque suele habitar solo aguas muy profundas, por lo que es extremadamente
inusual verlas. Un ejemplar adulto suele medir alrededor de ocho metros de
ancho por diez y seis de largo, incluyendo las modestas aletas de su cola, que no suelen
superar el metro de longitud, y pueden llegar a pesar más de cuarenta y cinco
toneladas.
Extraído del índice de bestias Parte I
Extraído del índice de bestias Parte I
Archivo:
Bestiario,
La Ciudad Desesperada,
Literatura
lunes, 11 de junio de 2018
Tapir enano
El tapir enano es un mamífero cuadrúpedo de
pezuñas divididas. Su cuerpo está cubierto por un pelaje grueso, medianamente
denso y de color café claro. Su hocico es alargado y llano. Puede llegar a
medir sobre tres metros de alto hasta la cabeza, o dos metros y medio hasta el
lomo y su peso puede alcanzar los setecientos kilos. Es principalmente
herbívoro, aunque se sabe que ingiere casi cualquier cosa que encuentra, por
lo que no es extraño verlo comer carroña o insectos.
Extraído del índice de bestias Parte I
Extraído del índice de bestias Parte I
jueves, 18 de enero de 2018
La ciudad desesperada
La sirena hoy se retuerce con especial frenesí. Kei mira por la ventana de la choza cómo el viento corretea las nubes cafesosas mientras se lleva los pequeños bocados de gahu a los labios. Si las bayas no fuesen cafés como las nubes, cafés como la madera de su vivienda, y cafés como su piel, se avergonzaría al ver cuán manchada está pese a la delicadeza con la que cree comer. No es digno de una dama, pensaría.
-Mal presagio.
Señala su madre agachándose a mirar por la misma ventana mientras acaricia su pelo negro.
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